miércoles, 25 de mayo de 2011

El pensamiento es la fuerza pura


Inspiraciones prácticas de Yoga Sivananda

Pese a que los seres humanos nacen y perecen,
sus pensamientos nunca mueren. Los
pensamientos poderosos de los grandes
sabios que acuñaron el yoga se conservan
aún. Los yoguis que tienen visión clarividente pueden
percibir estas imágenes de los pensamientos y leerlas.
El pensamiento es una fuerza vital, es la fuerza más
viva, sutil e irresistible que existe en el Universo. Es una
fuerza como la gravedad, la atracción o la repulsión.
Estamos rodeados por un océano de pensamientos.
Estamos flotando en un océano del pensamiento. A
lo largo de nuestra vida absorbemos determinados
pensamientos y rechazamos otros de forma continua.

COME SANO Y PENSARÁS SANO

El pensamiento tiene forma, medidas, contornos, color,
cualidad, sustancia, fuerza y peso. Un pensamiento
espiritual es de color amarillo; uno cargado de ira y de
odio, rojo oscuro; uno egoísta, marrón, etcétera.
El pensamiento nos lo proporciona el alimento. Si el
alimento es saludable, también el pensamiento se vuelve
saludable. De ahí la importancia de que los estudiantes
de yoga prestan a la hora de elegir los alimentos, de
prepararlos y de ingerirlos. Pensamos demasiado
poco en lo que comemos y en el efecto que la ingesta
alimentaria tiene en nuestra vida y en nuestra forma de
pensar (Ver número anterior de Yoga Journal).

CONSTRUYE EL CARÁCTER

Cada pensamiento tiene un valor incalculable en todos
los aspectos de la vida. La fortaleza de tu cuerpo y la de
tu mente, tu éxito en la vida y el placer que produzca
a los demás tu compañía, dependen de la naturaleza y
calidad de tus pensamientos. Quien tiene pensamientos
positivos, habla poderosamente y produce una huella
profunda en las mentes de quienes le escuchan.
El pensamiento configura el carácter. El hombre se
convierte en lo que piensa. Piensa que eres fuerte y
fuerte te volverás. Piensa que eres débil y te volverás
débil. Piensa que eres el Ser Supremo y en el Ser
Supremo te convertirás. Si meditas sobre el coraje,
instaurarás éste en tu carácter. E igual ocurre con la
bondad, la paciencia, la generosidad y el autocontrol.

LA INFLUENCIA DE LA MENTE

Un pensamiento positivo es beneficioso desde los tres
vértices de nuestra observación. Primero beneficia
a quien lo piensa, mejorando su cuerpo mental. En
segundo lugar, beneficia a la persona en la cual se
piensa. Y, finalmente, beneficia a toda la humanidad,
mejorando la atmósfera mental general, la aldea global
de la que tanto hablamos hoy en día. Por contra,
un pensamiento negativo es también tríplemente
perjudicial. Por ello, está en nuestras manos orientar la
realidad que nos rodea.
Los pensamientos son nuestros verdaderos hijos. Un
pensamiento noble te proporciona alegría y felicidad;
uno negativo, pesadumbre y aflicción. Con el mismo
cuidado que educamos a nuestros hijos, tenemos
que educar nuestros pensamientos, utilizando la
concentración, de la que hablaremos en el futuro.
Pensar constituye la verdadera acción. Si puedes
cortar los pensamientos negativos en cuanto broten, no
cometerás ninguna acción reprobable y te librarás de
las desgracias y aflicciones de este mundo. No lo dudes;
confía en tu capacidad de crear la realidad que te rodea.
Controla tus pensamientos. Del mismo modo que
conservas sólo las frutas buenas de la cesta, desechando
las malas, conserva únicamente los pensamientos
positivos en tu mente, rechazando los negativos.
Extirpa la codicia, la avaricia, el egoísmo. Aunque ésta
sea una tarea difícil, tendrás que practicarla. Donde no
hay esfuerzo, no hay resultados.

ERRADICAR PENSAMIENTOS NEGATIVOS

Date cuenta de las graves consecuencias de los
pensamientos negativos. Eso te pondrá en guardia
cuando éstos te asalten. En el momento en que
aparezcan, esfuérzate por distraer tu mente con
algún otro objeto, con pensamientos como la noviolencia ,
el amor y la paz. La energía se malgasta en
toda charla ociosa y al cultivar pensamientos inútiles.
No desperdicies ni una pizca de energía de esta
forma. Conserva tu energía mental y utilízala para la
meditación y el servicio a la humanidad.
No almacenes en tu mente información inservible.
Cultiva sólo pensamientos provechosos y positivos,
que son los escalones hacia el crecimiento y el progreso
espiritual. No permitas a tu mente volver a entrar en
sus viejos moldes y hábitos. Estate alerta.
Tus pensamientos deben llevar paz y consuelo
a los demás, nunca la mínima pena o infelicidad a
nadie. Entonces serás un alma bendita y poderosa en
la tierra y podrás ayudar a muchos, curar a millares,
espiritualizar y elevar a un gran número de personas.

EL PENSAMIENTO DEL YOGUI SERENO

A medida que reducimos nuestros pensamientos
añadimos fortaleza y paz a nuestra mente. Puede que
no seamos capaces de sentirlo al principio, pero a través
de una práctica constante e intensa podemos aquietar
las olas mentales, quedar libres de pensamientos y
ayudar más al mundo en el que vivimos.
Debemos cerrar nuestra mente antes de que un
pensamiento negativo penetre en ella y produzca una
impresión en nuestro cerebro físico. Nos convertiremos
pronto en sabios y lograremos la paz y la dicha infinita
y eterna. Cuando estamos serenos, impregnamos cada
átomo del universo, transformando la realidad que
vivimos lentamente, para hacerla más llena de paz.
1.- Cultiva siempre pensamientos positivos y sublimes.
2.- En el momento en que aparezcan los pensamientos negativos,
esfuérzate por distraer tu mente con algún otro objeto, con
pensamientos como la no-violencia, el amor y la paz.
3.- No olvides que te conviertes en lo que piensas, formando así tu
propio carácter.
4.- Sé consciente de que con tus pensamientos creas la realidad que
vives y te rodea.
5.- Vigila tu mente a cada minuto. Ocúpate siempre en alguna tarea.
Evita toda conversación frívola y cotilleo. Donde no hay esfuerzo, no
hay resultados.
6.- No desperdicies ni una pizca de energía en pensamientos inútiles.
7.- Conserva tu energía mental y utilízala para la meditación y el
servicio útil a la humanidad.
8.- No almacenes en tu mente información inútil. Aprende a olvidar tu
propia mente.
9.- Cultiva pensamientos amables, de paz, sublimes y espirituales. Todo
pensamiento debe ser de naturaleza constructiva.
10.- No generes la mínima pena, dolor o infelicidad a nadie.
Decálogo para mejorar
tu forma de pensar

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